José de Álzaga sobre Juan Manuel Urtubey

Amigo Lector: en las generaciones de elevada cultura, incluso entre los originarios, bien hospedada era la idea de la senectud, esto es, el tiempo en que la experiencia, la razón lograda y el equilibrio, llegaban a los hombres que formaban parte del consejo de los notables. Lógicamente, que toda regla tiene su excepción “como al…

José de Álzaga sobre Juan Manuel Urtubey

Amigo Lector: en las generaciones de elevada cultura, incluso entre los originarios, bien hospedada era la idea de la senectud, esto es, el tiempo en que la experiencia, la razón lograda y el equilibrio, llegaban a los hombres que formaban parte del consejo de los notables. Lógicamente, que toda regla tiene su excepción “como al mundo es bien notorio”, diría el Zorrilla en su Tenorio, y no siempre la llegada de las canas hace el hombre un docto. ¡Si! A vos me refiero Juan Manuel por si quedan dudas. “¡Arriba canas y abajo ganas” !, dirían los antiguos ¿será acaso que el mayorazgo haya pacificado a la libido? He allí la diferencia entre los Machos Alfa de la manada y los mortales, aquellos no denotan en su pelaje la declinación instintiva mientras que en el homo erectus –vaya contradicción-, pasan de ser señal de sabiduría a signo inequívoco de decrepitud.

En fin, vemos cómo el tiempo que lo alcanza todo está llegando a las sienes del Juan Manuel, otrora “Joven Maravilla”, ¿ahora Alfred? a quien tal vez las canas le ganen aplomo y experiencia, pero den a cambio el júbilo de “tirarse una cana al aire”. Saludemos este momento de ingreso a la madurez del badulaque entonando con Verdi el célebre “Libiamo, libiamo ne’lieti calici/Che la belleza infiora.”, mientras apuramos un Santi Sortesele Pinot Grigio Delle Venezie de mis amigos de la Bodega Tenute Rapitals- para iniciados- Hasta la próxima.

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En las generaciones de elevada cultura, incluso entre los originarios, bien hospedada era la idea de la senectud, esto es, el tiempo en que la experiencia, la razón lograda y el equilibrio, llegaban a los hombres que formaban parte del consejo de los notables. Lógicamente, que toda regla tiene su excepción “como al mundo es bien notorio”, diría el Zorrilla en su Tenorio, y no siempre la llegada de las canas hace el hombre un docto. ¡Si! A vos me refiero Juan Manuel por si quedan dudas. “¡Arriba canas y abajo ganas”!, dirían los antiguos ¿será acaso que el mayorazgo haya pacificado a la libido? He allí la diferencia entre los Machos Alfa de la manada y los mortales, aquellos no denotan en su pelaje la declinación instintiva mientras que en el homo erectus –vaya contradicción-, pasan de ser señal de sabiduría a signo inequívoco de decrepitud. En fin, vemos cómo el tiempo que lo alcanza todo está llegando a las sienes del Juan Manuel, otrora “Joven Maravilla”, ¿ ahora Alfred? a quien tal vez las canas le ganen aplomo y experiencia, pero den a cambio el júbilo de “tirarse una cana al aire”. Saludemos este momento de ingreso a la madurez del badulaque entonando con Verdi el célebre “Libiamo, libiamo ne’lieti calici/Che la belleza infiora.”, mientras apuramos un Santi Sortesele Pinot Grigio Delle Venezie de mis amigos de la Bodega Tenute Rapitals- para iniciados- Hasta la próxima.

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